Se avecina la temporada de vacaciones y muchas personas están buscando lucir de la mejor forma para esas próximas salidas y viajes. Ropa nueva, un nuevo peinado y sobre todo una piel con ese tono moreno perfecto. ¿Es posible entonces hacer un bronceado en casa? ¿Qué tan seguro es? Aquí te lo explicamos y te damos el paso a paso para un bronceado natural perfecto.

¿Un bronceado casero puede dañar mi piel?

En busca de economizar, algunas personas optan por preparar algunas recetas en casa y aplicarlas en su piel. A otras personas las impulsa el hecho de aplicarse productos más naturales, escogen entonces utilizar ingredientes como los siguientes poniendo en riesgo su salud:

Aceite de oliva: en paños o algodón se esparce el aceite de oliva extra virgen por todo el cuerpo.

Aceite de coco: seis cucharadas de manteca de cacao en baño María y seis cucharadas de aceite de coco con 10 gotas de lavanda

Zanahoria: se licúan 5 o 6 zanahorias con un poco de aceite de coco o de oliva.

Si quieres los beneficios de la zanahoria y la canela en tu piel sin correr riesgos puedes probar este bronceador de Dluchi

Ninguna de estas recetas son recomendables para un bronceado. Miguel Ángel Lombardo, presidente de la Federación Argentina de Cámaras de Farmacias (FACAF) explica que “utilizar preparados caseros como el jugo de zanahoria y de limón, aceite de oliva o germen de trigo y hasta gaseosas de color oscuro, puede causas lesiones severas, más aún en estos días en que la radiación ultravioleta ha llegado a niveles extremos”.

Los componentes de protección que poseen los bloqueadores no los puedes conseguir en las recetas anteriormente mencionadas. Es por eso que no te recomendamos invertir esfuerzos en este tipo de tratamientos. Existen muchas opciones en el mercado, incluso una crema autobronceadora Dluchi cuya calidad y precio pueden ajustarse a tu bolsillo y darte excelentes resultados.

Consigue un bronceado perfecto y natural en 5 pasos

1. Primero debes exfoliar la piel una o dos semanas antes para eliminar toda la piel muerta que pueda interferir con tu bronceado.

2. Aplica protector solar, lo ideal es que cuente con un amplio espectro de protección UVA y UVB, puedes aplicarlo cada dos horas para mayor protección

3. Identifica qué tipo de piel tienes, con esto sabrás qué tiempo es seguro quedarte bajo los rayos del sol y no causar quemaduras dolorosas. Puedes consultar este dato haciendo clic aquí.

4. Escoge el bronceador que más se adecúe a ti. Observa la etiqueta y consulta el factor de protección solar. Mira la siguiente guía:

  • Baja (FPS: >2 <6): Baja protección para pieles poco sensibles
  • Moderada (FPS: >6 <12): Protección moderada para pieles sensibles.
  • Alta (FPS: >12 <20): Protección alta para pieles muy sensibles
  • Muy alta(FPS: >20): La más alta protección para pieles extremadamente sensibles.

5. Antes y después de broncearte asegúrate de hidratar tu piel. Este paso es fundamental para evitar posibles daños por resequedad o falta de humectación tras la exposición al sol.

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